En el índice de mi vida
comienza siempre la noche
como un gran poema
tan alto como el abedul
de mi solitaria vida,
noble como el ébano
de mi tierno existir
tan sereno como la virginal flor
que vive con toda calma
-y tan dulce-
como la dueña de mi alma
Autor: Francisco Rodas
Autor: Francisco Rodas

No hay comentarios:
Publicar un comentario